sábado, 12 de enero de 2008

PREMIO NOBEL DE LA PAZ ADOLFO PEREZ ESQUIVEL SE DIRIGE AL GOBIERNO CHILENO POR MUERTE DE JOVEN MAPUCHE

Esperamos que la muerte del joven Matías Katrileo, sea la última y que de una vez por todas se proceda a la desmilitarización del Pueblo Mapuche y a la urgente derogación de la Ley Antiterrorista. Al mismo tiempo es imprescindible la ratificación del Convenio 169 de la OIT y de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas”, señala parte de su misiva

El argentino, Adolfo Pérez Esquivel, en 1980 recibió el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos en defensa de los derechos humanos. Continuó su trabajo viajando por la mayor parte de países de Iberoamérica, Estados Unidos y Europa, denunciando los graves crímenes de derechos humanos en el continente americano. Fue recibido por parlamentarios de diversas naciones europeas. Gracias a su iniciativa se iniciaron procesos penales contra la dictadura militar Argentina en Italia, España y Alemania.

Desde 2003, es presidente del Consejo honorario de la Fundación Latinoamericana del Servicio de Paz y Justicia y de la Liga Internacional para los Derechos Humanos y la Liberación de los pueblos, con base en Milán, Italia, y miembro del Tribunal Permanente de los Pueblos. Es miembro del Comité de Honor de la Coordinación internacional para el Decenio de la no-violencia y de la paz.

Desde el 2004 forma parte del Jurado Internacional del Premio de Derechos Humanos de Nuremberg, que cada dos años otorga un premio a organizaciones o personas que se destacan en la promoción y defensa de los derechos humanos en el mundo, aun con el riesgo de su propia vida.

Adolfo Pérez Esquivel, escultor, arquitecto y pacifista, continúa defendiendo los DDHH y en varias oportunidades ha levantado su voz para defender los derechos del Pueblo Mapuche tanto en Chile como en Argentina. A continuación, su última misiva en repudio a la represión del Estado chileno, en especial por la muerte de Matías Catrileo.

Reproducimos su carta enviada a la embajada de Chile en Argentina.

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Buenos Aires, Enero de 2008.-

Señor Embajador

de la República de Chile

D. Luis María Aguirre

CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES


De mi consideración:

A través de la presente quiero expresarle mi sentida preocupación por la difícil situación que está atravesando el Pueblo Mapuche en la hermana república de Chile.

Somos dos países hermanos con historias y problemas semejantes, que además tenemos el privilegio de contener en lo que hoy constituyen nuestros territorios, al Pueblo Mapuche, a uno y otro lado de la cordillera. Este Pueblo, como los tantos que habitan nuestros países y en general toda Abya Yala (América), han sobrevivido junto a sus culturas a pesar de las invasiones, militar primero, y la protagonizada por las corporaciones extranjeras que arrasan con nuestros recursos naturales, ahora.

Señor Embajador, no se puede privilegiar el interés financiero por sobre el humano y la autodeterminación de los Pueblos. No se puede considerar terroristas a quienes luchan por ejercer sus derechos; a quienes se resisten al avasallamiento de grandes empresas que invaden sus territorios y explotan sus recursos naturales en aras de un rápido enriquecimiento. El gobierno chileno no sólo no puede permitir, ni ser cómplice de fuerzas foráneas que avanzan por sobre el derecho de los milenarios pobladores, sino que mucho menos puede permitir que en aras de la seguridad se asesine a jóvenes mapuches o se permita morir de hambre ante justos reclamos.

Esperamos que la muerte del joven Matías Katrileo, sea la última y que de una vez por todas se proceda a la desmilitarización del Pueblo Mapuche y a la urgente derogación de la Ley Antiterrorista. Al mismo tiempo es imprescindible la ratificación del Convenio 169 de la OIT y de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Reciba usted mis saludos de Paz y Bien.

Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz

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